La corrosión atmosférica es la causa más frecuente de la destrucción de los
metales y aleaciones.
El mecanismo de corrosión es de naturaleza electroquímica. El electrolito es
una capa de humedad sobre la superficie del metal cuyo espesor varía desde capas
muy delgadas (invisibles) hasta capas que mojan perceptiblemente el metal. La
duración del proceso de corrosión depende sobre todo del tiempo durante el cual
la capa de humedad permanece sobre la superficie metálica.
Como el mecanismo de corrosión es electro-químico, su característica principal
es la presencia de un proceso anódico y otro catódico, con un electrólito de
resistencia óhmica determinada.
En el proceso anódico el metal se disuelve en la capa del electrolito, en la
cual la concentración se eleva hasta la precipitación de un compuesto poco
soluble.
En el proceso catódico, bajo la capa de humedad, la mayoría de los metales
expuestos a la atmósfera se corroen por el proceso de reducción de oxígeno.
La resistencia óhmica entre las zonas anódica y catódica de las minúsculas
pilas de corrosión que se distribuyen sobre el metal es grande cuando el espesor
de la capa de humedad es pequeño.
La corrosión atmosférica puede ser clasificada en:
a) Corrosión seca. Se produce en los metales que tienen una energía
libre de formación de óxidos negativa.
b) Corrosión húmeda. Requiere de la humedad atmosférica, y aumenta
cuando la humedad excede de un
valor crítico, frecuentemente por encima del
70%.
c) Corrosión por mojado. Se origina cuando se expone el metal a la
lluvia o a otras fuentes de agua.
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